Mientras que su significado etimológico en castellano quiere decir ‘vestíbulo’, se reconoce e identifica más con los ‘grupos de presión’ y una forma de hacer política. En este sentido, tiene su origen en el siglo XIX cuando a las puertas del parlamento británico, los diputados eran asaltados antes de entrar por diferentes grupos que trataban de convencerlos para que defendieran en el hemiciclo determinados intereses. Por esta razón se conoce esta práctica como ‘política de vestíbulo’ o simplemente, hacer lobby o ‘lobbiyng’.

Y aunque esta práctica la pueden llevar a cabo desde grandes multinacionales hasta pequeñas empresas, está más vinculada a las grandes compañías, tales como inmobiliarias, constructoras, bancos o eléctricas que en muchos casos se unen formando una asociación. Y es que ya se sabe, y en este caso más, que la unión hace la fuerza.

El lobby consiste en ejercer presión o mediar con los Gobiernos para que los intereses que se persiguen obtengan algún tipo de rédito. Es decir, dirigir de alguna forma las decisiones de alguna institución política o financiera y favorecer los intereses de la empresa o el grupo que ejerce presión, o bien, se ganen el favor de estos de tal manera que esto ayude al cumplimiento de determinados objetivos.

Los profesionales que se dedican a hacer lobby saben dónde llamar, con quién hablar y en qué momento del proceso legislativo intervenir para defender sus intereses y los de sus clientes. Se mueven en los pasillos y despachos de las administraciones, concertando reuniones con políticos para tratar de influenciarles en sus decisiones. Puede atribuirse a los lobbyes un sentido peyorativo o llegar a pensar que esta práctica es ilegal. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, esta es bastante común y de hecho está regulada.

En cuanto a los tipos de lobby, podrían agruparse en patronales, sindicales y ecologistas. Los primeros tienen que ver con los gremios de empleadores y son uno de los grupos con mayor capacidad de influencia en las decisiones que se toman en materia de leyes laborales. Y es que los gobiernos les han dado en las últimas décadas un papel sumamente importante en la política. Por ejemplo, uno de los lobbies más conocidos en Europa es la ERT, conocida como la mesa redonda europea de industriales.

Por otra parte, los sindicatos forman otro de los grupos de presión más poderosos desde hace muchísimo tiempo y han intervenido en gran medida en muchas decisiones tomadas por la Administración. Trabajan para representar y  defender los derechos básicos de los trabajadores. Su influencia es tal que en muchas ocasiones sus demandas se han convertido en la piedra angular sobre las que han girado después las acciones y decisiones políticas.

Por último, en cuanto a los ecologistas, estos han ganado bastante notoriedad e impacto mediático en los últimos años. Defienden la preservación del medio ambiente y luchan contra la explotación de los recursos naturales y el cambio climático, buscando que se legisle en esta dirección.

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