Por Juán Francisco Iniesta

Si el bloqueo del coronavirus llevara a una caída muy grande del PIB, se perderá “mucho más dolor” sumado a las miles de vidas que se está llevando de una manera descarnada, cruel e inhumana y más años de vida debido a la recesión que los que se obtendrán al vencer al virus, según muestra un estudio. Philip Thomas, profesor de gestión de riesgos en la Universidad de Bristol, asegura que mantener la economía en marcha el próximo año es crucial, de lo contrario las medidas “harían más daño que bien”.

Sólo con audacia conseguiremos afrontar este problema sin crear unas consecuencias colosales. Más aún cuando lo expertos ya han precedido que estamos en camino a la peor recesión económica de la historia moderna.

Existe un vínculo claro entre el PIB y la esperanza de vida, en parte debido a que los países más ricos pueden gastar más en salud, seguridad y regulaciones ambientales. Esto significa que es posible calcular aproximadamente el efecto del aumento o disminución de la riqueza en la salud de una población. En un artículo publicado antes de la revisión por pares, el profesor Thomas ha compensado esa cifra con las vidas salvadas al permanecer encerrado durante un año mientras esperaba una vacuna. Según su modelo, en un país como Reino Unido un poco menos de un millón de británicos morirían si dejáramos que el virus funcionara sin control. La mayoría de ellos serían ancianos y, en términos de años de vidas perdidas, equivaldría a la muerte de 400,000 adultos de edad promedio, aproximadamente comparable al costo de la Segunda Guerra Mundial.

Por eso, es importante que no solo nuestro Gobierno, si no los dirigentes de todo el mundo, estén concienciados de la magnitud de la amenaza que nos azota y tengan el coraje de adoptar medidas y tomar decisiones. Y, asimismo, el acierto para que las mismas hayas sido las correctas para salvar miles de vidas y proteger el tejido productivo de sus países.
Todos los países estamos en el mismo bando en esta guerra contra un enemigo común, invisible y letal.

De la audacia, el coraje y el acierto de nuestros gobernantes dependerá el bienestar de millones de personas a día de hoy y en la próxima década.

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