Por Cristina Santabaya.

El tema del desempleo siempre está en boca de todos en España. No obstante, poco se escucha hablar del desempleo natural. Y es que uno de los grandes problemas a nivel económico de España es el elevadísimo desempleo natural, es decir, un concreto tipo de desempleo que puede llegar a ser el más perverso. Con este término se alude a aquella parte del desempleo que no puede ser reducida y que forma parte de lo que se considera habitual en una economía. Sus cifras, normalmente, suelen rondar entre un 2-5%. No obstante, España supera, con creces, esas cifras.

Así, en España, aunque las ‘cosas vayan bien’, tal y como se suele decir, existe una alta tasa de desempleo, que se corresponde en gran medida con el desempleo natural. De este modo, aunque exista pleno empleo, en España existirá una elevada tasa de desempleo de difícil reducción, pues el punto en el que el nivel de paro encuentra un equilibrio en nuestro país es mucho más elevado que el de nuestros países vecinos.

Para ilustrar el tema, podemos visualizar la siguiente gráfica, compuesta por los datos relativos a la tasa de desempleo española desde el año 2000 hasta el segundo trimestre del presente año. Así, en nada más y nada menos que dos décadas, el nivel más bajo en el que se encontró la tasa de desempleo en nuestro país fue en un 7,9% (en junio de 2007). Esta cifra debería sorprendernos si tenemos en cuenta que muchos de nuestros países vecinos cuentan actualmente, en esta difícil situación a causa de un parón económico sufrido por la pandemia, con cifras de desempleo similares o más bajas.

De este modo, podemos comprobar a través de las siguientes cifras que la situación de empleo en España es totalmente preocupante:

  • Francia contaba el pasado mes de septiembre con una tasa de desempleo del 7,9%, la misma que nosotros en nuestra mejor época.
  • Alemania: 4,5%
  • Reino Unido: 4,8%
  • Italia: 9,6%
  • Portugal: 7,7%

España, por su parte, cuenta al mismo tiempo con una tasa de desempleo de nada menos que un 16,5%.

La tasa de desempleo de un país está, además, relacionada con la inflación del mismo, a través de lo que se conoce como curva de Phillips. Esta curva refleja una relación inversa entre la inflación y el desempleo.  Si en una economía cuyo nivel de desempleo natural es muy elevado, se pretende bajar el mismo por debajo de ese punto se incurrirá, muy probablemente, en una espiral de incremento de precios, es decir, se disparará la inflación. Por lo tanto, ya tenemos en nuestro país varios problemas derivados de la elevada tasa de desempleo natural.

Algunos autores identifican la tasa de paro natural con la denominada tasa de desempleo estructural, acuñándolas a ambas como tasa de paro no aceleradora de los precios (NAIRU, por sus siglas en inglés). Pero, más allá de nomenclaturas y detalles de si se corresponden exactamente con los mismos factores, que serían ya entrar en materia más avanzada, es hora de preguntarnos ¿por qué en España existe una tan elevada tasa de paro natural o estructural? ¿cuáles son los problemas de fondo de nuestro mercado del trabajo?

Las causas del elevado desempleo obedecen a diferentes motivos, entre los cuales nos encontramos, principalmente, con una enorme rigidez del mercado laboral y con un crecimiento insuficiente de la economía. Podemos desglosar los siguientes problemas:

  • Elevados impuestos laborales. Las empresas se ven obligadas a afrontar un elevado coste al contratar a los trabajadores, pues los impuestos que tienen que pagar son muy elevados. Esto, obviamente, desincentiva la contratación.
  • Elevada tasa de desempleo juvenil, a pesar de contar con formación académica. ¿A qué se podría deber entonces? A un desajuste entre la oferta y la demanda, pues la formación universitaria no se adapta a las exigencias del mercado. Nuestro sistema educativo se ha quedado totalmente obsoleto y las empresas demandan capital humano que no tenemos. Los jóvenes cuentan con formación, pero no la que demanda el mercado.
  • La diferenciación entre contratos indefinidos y temporales es otra de las rigideces laborales con las que nos encontramos en nuestro mercado laboral. A pesar de que, aparentemente, sea beneficiosa esta diferenciación, lo cierto es que tiene consecuencias perniciosas para nuestro desempleo. La diferenciación entre ambos contratos hace disminuir la productividad de los trabajadores, a la vez que desincentiva la contratación. Lo ideal, siguiendo la línea de ciertos economistas de referencia, sería un contrato único indefinido, simplificando la contratación y reduciendo costes en las empresas.
  • Elevada dependencia de ciertos sectores, como es el caso de la construcción, el turismo o la hostelería. De este modo, si alguno de estos falla, como sucedió en la crisis de 2008 y actualmente con el coronavirus, se produce un alza descomunal del nivel de desempleo.
  • Elevado coste para los autónomos. Está claro que los autónomos cuentan con una regulación muy pesada a sus espaldas, tanto burocrática como en términos económicos, lo que desincentiva en gran medida el trabajo por cuenta propia.
  • Elevación del salario mínimo. Hay que tener en cuenta que, aunque sea ampliamente deseable un salario mínimo elevado, la realidad nos golpea de frente causando desajustes en el mercado laboral. Una subida del salario mínimo provoca, por definición, una disminución de la oferta laboral. Y, como en España ya no contamos con la misma oferta que en los países que se han tomado de referencia para justificar esa subida, no es lo más oportuno si lo que se pretende es disminuir el desempleo. Se trata de economía real y no de lo que sería deseable. Un aumento de los costes a los empresarios provoca, en definitiva y sin remedio, una reducción de la contratación.

Estos son algunos de los motivos por los que, en definitiva, el desempleo es tan elevado en nuestro país. Se trata de un numerus apertus, y me gustaría hacer hincapié en que las rigideces laborales que encontramos en nuestra legislación abarcan más factores de los mencionados, siendo los descritos los más sangrantes en mi opinión.

También me gustaría mencionar en este punto, y en relación a los elevados costes que tienen que hacer frente las empresas, una cita reciente, en relación a la actual crisis, de un economista de referencia para mí, Daniel Lacalle, que dice lo siguiente:

‘¿Quién va a crear un negocio o invertir en un país donde lo primero que se decide en un cierre de actividad obligatorio por emergencia es que las empresas carguen con todos los costes, asuman todos los impuestos y como mucho, y si se lo conceden, se endeuden?’

En nuestro país se ha demonizado en exceso la actividad empresarial, desincentivando el emprendimiento y cargando con un peso fiscal demasiado elevado. Obviamente, esa mentalidad no va a ser la que reduzca el desempleo en España, precisando urgentemente de medidas que flexibilicen la regulación laboral, junto con una necesaria reducción de la presión fiscal en la actividad empresarial. Además, necesitamos una modernización del sistema educativo capaz de adaptarse a las necesidades del mercado actual. En fin, cambios estructurales que mejoren la economía y, con ello, se solucione este problema de elevado desempleo natural que llevamos acarreando desde hace décadas.

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