Por Cristina Santabaya

Poniendo nota a Donald Trump

En este artículo nos centraremos estrictamente en lo económico y dejaremos de lado, por tanto, la valoración de lo sucedido en las recientes elecciones presidenciales en EEUU y la problemática derivada de las mismas, por todos conocida y todavía no solventada. Así, surgen numerosas dudas acerca de qué tal le fue a la economía estadounidense bajo el mandato de Donald Trump, una figura que, desde luego, a nadie ha dejado indiferente.

Algunos lo aman, otros lo odian; pero, haciendo a un lado los prejuicios que cada uno pueda tener en el plano ideológico, ¿cuál ha sido la realidad para la economía estadounidense (y, únicamente, en el plano económico) bajo el mandato de Trump?

Lo cierto es que, para empezar, tal y como señala Casey Mulligan, ex economista jefe del Consejo de Asesores Económicos de Trump y profesor de economía en la Universidad de Chicago, es ardua tarea la de medir hasta qué punto las decisiones económicas de un Presidente repercuten en la economía. Ciertamente, es enorme la dificultad para aislar los efectos derivados de sus acciones. ¿En qué medida puede depender la economía de las decisiones que toma la cara visible del Gobierno?

Así, señala el economista que a corto plazo repercuten en mayor medida en la economía de un país el resto de la economía mundial, los bancos centrales o la demografía. Pensemos, por ejemplo, el caso de un Presidente que está tomando buenísimas decisiones económicas en un país cuya economía depende, en gran medida, de las exportaciones a terceros países. Si a esos terceros países les va mal y no pueden adquirir tantos productos, obviamente el primero se va a sumar a la catástrofe, en mayor o menor medida.

No obstante, aunque existen ciertas dificultades derivadas de lo que hemos comentado, sí se puede realizar una estimación de los resultados. Esto se hace comparando el valor real de ciertos indicadores económicos con el valor esperado de los mismos. Un estudio al respecto ha sido realizado por The Economist, tomando como referencia ciertos datos económicos reales de los años anteriores y el valor que se esperaba que tuviesen en esos años.

Los años tomados como referencia para evaluar el impacto del mandato de Donald Trump en la economía estadounidense fueron desde 2017 hasta 2019. El 2019 se trata del último cómputo a causa, en primer lugar, porque algunos datos sólo se obtienen anualmente y, por otro lado, la actual crisis que estamos viviendo podría adulterar los resultados.

Trump ha llevado a cabo, desde los inicios de su mandato, una política fiscal expansiva, en la que se redujeron los impuestos y se tomó la decisión de incrementar el gasto público. Este tipo de medidas es frecuente llevarlas a cabo en épocas de crisis o recesiones para aumentar el consumo al impulsar la actividad económica y que el motor económico no se paralice, aunque también es lícito emplearlas en otras coyunturas si hay motivos para ello. En definitiva, las políticas fiscales expansivas buscan aumentar la demanda agregada. Una de sus consecuencias negativas es el posible endeudamiento proveniente del aumento del déficit fiscal.

Los resultados de las acciones del Presidente norteamericano fueron, según The economist, “ligeramente mejores de lo esperado”. El PIB, el indicador que se suele tomar como referencia para evaluar el crecimiento económico –aunque hay ciertas críticas al respecto– ha crecido más rápido durante el mandato de Trump que durante el primer o segundo mandato de Barack Obama. Además, mientras en 2018 la economía mundial se desaceleró, la estadounidense aceleró. En el año 2019, la economía estadounidense también desaceleró, pero no tanto como en el promedio de los otros países. De modo que los resultados fueron positivos.

El indicador del desempleo no fue tan bueno como en el caso del PIB, no obstante, no se puede decir que haya sido negativo. Así, el crecimiento del empleo durante la época Trump fue menor que durante el segundo mandato de Obama. No obstante, un dato importante es que con el mandato de Trump el desempleo cayó al nivel más bajo desde la década de los sesenta.

Además, durante el mandato del actual Presidente se aceleró el crecimiento del ingreso familiar promedio y aumento el crecimiento salarial de los estadounidenses peor pagados.

Así, aunque las acciones de un Presidente no sean determinantes a la hora de medir los resultados –positivos o negativos– de la economía de un país, podemos afirmar que EEUU no ha tenido malos resultados económicos globales desde el inicio de la andadura de Trump hasta 2019. No obstante, no hay que olvidar que la política fiscal expansiva llevada a cabo pudo acarrear un derroche en las arcas públicas provocando un aumento de la deuda pública justo antes del comienzo de una crisis mundial. Así, lo que ocurrirá a partir de 2020, en la coyuntura de crisis global, ya es una incógnita que resolveremos con el transcurso del tiempo.

 

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