Por Enrique Domínguez, Presidente del PP de Pulgar, portavoz municipal, concejal y miembro de la Junta Regional de Alcaldes y Portavoces de Castilla la Mancha.

Dicen que el que desconecta de sus raíces no sabe de dónde viene ni a dónde va, no será mi caso, tengo claras ambas cosas porque me dejo guiar de los que saben, así es, mi familia, mis vecinos y mis amigos. Precisamente por esas raíces, mi amiga y paisana Cristina Santabaya me invita a que escriba estas líneas desde mi nueva posición, para hablar de un paisano de pro como es Alberto Núñez Feijoo. Un presidente en mayúsculas, un auténtico animal político que se construye desde los cimientos, y qué cimientos, conoce la Administración en todas sus dimensiones y conoce la fontanería que implica una formación política para llevarla a la senda del éxito, conectándola con el ciudadano, ahí radica el triunfo. Aunque hablemos de Feijoo, pareciese también hablásemos de Paco Núñez, mi jefe de filas, presidente del PP de Castilla la Mancha,  al que cada día que pasa se le pone más cara de presidente y es un día menos para gobernar tan bonita y próspera tierra como es Castilla la Mancha, sus esfuerzos y capacidad de trabajo están fuera de toda duda para tan importante acometido.

Alberto Núñez es el mirlo blanco del PP, un rara avis que ya no sólo representa una formación centrada, sino que él mismo es una marca: marca Feijoo. Sin duda no es un casual que legislatura a legislatura lejos de acusar desgaste, siga aumentando el número de apoyos, en definitiva, votos y escaños. Son campañas medidas las que siempre desarrolla en las que busca conectar individualmente con cada ciudadano, con cada gallego, siempre en ese centro político que tanto le define y en el que se mueve a la perfección, en definitiva, un hombre con perfecto sentido de Estado que se aleja de sectarismos para centrarse en los problemas reales, en los de verdad, a los que busca solución siempre que está en su mano. Por eso «Dito, Feito».

Palabra de Feijoo.

 

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