Por Iván J. Poyato

 

La Constitución Española de 1978, certifica en su articulado la existencia de suficientes garantías para la representación de la ciudadanía ante las instituciones del Estado. Lo hace concretamente en artículos como el 1.2 (La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado), el 6 (Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política…), el 23.1 (Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal… ) o el 66.1 (Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado). Dicha representación, no sería posible sin una verdadera herramienta capaz de traducir la voluntad popular expresada mediante las urnas en escaños. El sistema electoral.

Si tomamos como referencia la Constitución Española y la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (LOREG), podremos afirmar que el sistema electoral español se caracteriza por los siguientes aspectos:

  • Circunscripción provincial (y Ceuta y Melilla).
  • Fórmula D´Hondt.
  • Composición de 350 escaños en el Congreso de los Diputados, de los cuales 248 se distribuyen conforme a criterios estrictamente poblacionales y 102 mediante una asignación mínima inicial de dos escaños por provincia (1 en el caso de Ceuta y Melilla).
  • Umbral mínimo del 3% de los votos válidos por candidatura para el acceso a la representación parlamentaria.

En la actualidad, muchos de estos elementos parecen ser sospechosos de generar efectos distorsionadores de la realidad. Y es que, tan sólo hace falta echar un rápido vistazo a los resultados de las elecciones generales que se celebraron el 20 de noviembre de 2019 para darse cuenta de ello.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos extraídos de El País

Nota (1): Entiéndase la categoría “otros” como la suma del conjunto de los votos y escaños de las candidaturas que a continuación se detallan: CUP-PR (244.754) 2, CCa-PNC-NC (123.981) 2, NA+ (98.448) 2, BNG (119.597) 1, PRC (68.580) 1, ¡TERUEL EXISTE! (19.696) 1.

Como se puede observar en la Tabla 1, son dos los datos los que pueden llamar clamorosamente nuestra atención. El primero de ellos es el resultado de Ciudadanos con respecto a ERC. Ciudadanos con 1.637.540 votos obtiene 10 escaños, mientras que ERC con prácticamente la mitad adquiere 13 escaños. En segundo lugar, Más País que consigue aglutinar 554.066 de los sufragios consigue tres representantes, mucho menos de lo que obtienen candidaturas como Junts per Catalunya (8), EAJ-PNV (7) o incluso EH Bildu (5) con un apoyo menor.

Llegado este punto, puede que el lector haya llegado a cuestionar con toda legitimidad la veracidad y exactitud de los datos, sin embargo, los resultados son fruto de un efecto distorsionador que produce el sistema electoral por dos sencillas razones:

  1. El tamaño de la circunscripción: los partidos regionalistas o nacionalistas que disponen de una gran implantación en su correspondiente ámbito territorial, logran concentrar el voto superando el umbral del 3% en su circunscripción y adquirir en la misma gran parte de los escaños en disputa. En cambio, las candidaturas que presentan un apoyo más difuso y extenso a lo largo de todo el territorio nacional, van dejando huérfanos de representación política a votantes de circunscripciones en las que precisamente no logran superar el 3%. De ahí que con tantos votos, obtengan tan pocos escaños.Ejemplo: ¡TERUEL EXISTE! se presenta única y exclusivamente por la circunscripción de Teruel, logra la victoria con un 26,7% de los sufragios, sin embargo, si trasladáramos tales resultados al contexto nacional, observaríamos que tan sólo logra el 0,08%. En consecuencia, en una hipotética reforma en la que se sustituyera la circunscripción provincial por la nacional, no obtendría representación parlamentaria alguna al no superar el 3% del umbral legalmente establecido.
  2. El reparto mínimo inicial de dos escaños por cada circunscripción provincial: elemento generador de desproporcionalidad al no tenerse en cuenta la distribución territorial de la población. Por consiguiente, nos encontramos con circunscripciones más sobrerrepresentadas que otras en las que un voto puede llegar a tener mucho más valor que otro de otra circunscripción.Ejemplo: Las circunscripciones que comprenden el ámbito territorial de la denominada “España Vaciada” han ido perdiendo representación y población al unísono. Soria que comenzó con 3 escaños en las primeras elecciones democráticas, hoy posee 2. Quién sabe lo que podría suceder si todos los escaños se repartieran atendiendo a criterios de distribución de la población.

 

PROPUESTA DE REFORMA

Por todo lo anteriormente suscitado, y en aras de ajustar lo máximo posible la representación parlamentaria a la realidad de los votos otorgándoles el mismo valor, se plantea la siguiente sencilla reforma del sistema electoral consistente en:

  • La sustitución de las circunscripciones provinciales por una única nacional.
  • El reparto equitativo de los 350 escaños del Congreso de los Diputados conforme a criterios estrictamente poblacionales.
  • El mantenimiento del resto de los aspectos vigentes del sistema electoral.

Véamos lo que sucedería tras la aplicación de la reforma en la siguiente tabla comparativa:

Tabla 2: Comparativa de resultados electorales en escaños tras la hipotética reforma exprés del sistema electoral.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos extraídos del simulador electoral de https://electosim.brainum.es/

 

Como se puede observar, pese a que se trata de una reforma sencilla en la que apenas se modifica algún elemento del sistema electoral, los cambios son notables y evidentes.

En primer lugar, el Congreso de los Diputados pasaría de contar con hasta 19 formaciones políticas de todo tipo de sensibilidades ideológicas, a tan sólo 6. Las grandes perjudicadas, las formaciones regionalistas y nacionalistas y Más País, que como veníamos adelantando, no superan el umbral mínimo del 3% nacional. Además, los dos partidos tradicionalmente hegemónicos, PSOE y PP, también verían mermada su capacidad de influencia pasando el primero de 120 a 116 escaños y el segundo de 88 a 86. Del otro lado, encontramos partidos que experimentan un notable crecimiento, como es el caso de Ciudadanos (de 10 a 28), partido que ve incrementado el rendimiento en la transformación de votos en escaños, Podemos (de 35 a 43), VOX (de 52 a 62) y ERC (de 13 a 15).

 

En segundo lugar, ¿cuál podría ser el escenario de gobernabilidad con los resultados obtenidos tras la reforma del sistema electoral?

Si nos basamos en los acuerdos de gobernabilidad que los diferentes partidos políticos han ido adoptando a nivel nacional o incluso autonómico y municipal, localizamos dos bloques naturales:

  • Partidos que abarcan el espectro del centro, centro-derecha, derecha: PP, VOX, Ciudadanos y Navarra Suma.
  • Partidos que abarcan el espectro de la izquierda, centro-izquierda, regionalistas y nacionalistas: Unidos Podemos, PSOE, ERC…

Pues bien, si realizáramos el cómputo total de la suma de los escaños de las fuerzas políticas integradas en el primer bloque, el resultado serían 176 escaños, mayoría absoluta. Por tanto, si PP, VOX y Ciudadanos alcanzaran algún tipo de acuerdo en esta hipotética reforma, podrían gobernar con una mayoría más que confortable sin necesidad de contar con los múltiples partidos nacionalistas que a día de hoy, se hallan representados en el Congreso de los Diputados.

 

En tercer lugar, ¿qué acciones son necesarias para la aprobación de la reforma? ¿Hay posibilidad de que prosperara?

Para llevar a término la reforma electoral sería necesario reformar la Constitución y la LOREG, lo cual implica la necesidad de reunir amplias mayorías.

En el caso de la Constitución bastaría con plantear una reforma del artículo 68 por la vía ordinaria (art. 167), ya que tal reforma no afectaría a los aspectos esenciales recogidos en el Título Preliminar, Capítulo segundo y Sección primera del Título I o el Título II “De la Corona”.

El procedimiento recogido en el art.167 viene a ser el siguiente:

  1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.
  1. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.
  1. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.”

En cuanto a la LOREG se refiere, sería necesario reformar los artículos 161 y 162. Para ello, la Constitución marca en su artículo 81.2 que “La aprobación, modificación o derogación de las leyes orgánicas exigirá mayoría absoluta del Congreso, en una votación final sobre el conjunto del proyecto.”

Es decir, por muy sencilla que sea la reforma propuesta, se requieren altos niveles de acuerdo o consenso político para que pudiera prosperar, un hecho que se torna cuanto menos complicado por la presencia considerable de las fuerzas nacionalistas y regionalistas que resultarían gravemente perjudicadas, y por la dependencia del actual Gobierno de las mismas.

 

 

 

 

 

 

Comparte esto: