REGRESO A LAS AULAS TRAS

EL COVID-19

 

 

Por Lorena Heras Sedano, Diputada Portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid

 

 

Toda la comunidad educativa recordará el curso 2019-20 como aquel que la pandemia del coronavirus llevó a una inédita suspensión de la actividad lectiva presencial en las aulas. Aquel curso que impulsó la transformación de la educación madrileña sin retorno. Aquel curso en que docentes, alumnos y familias se sometieron al reto más inesperado de su trayectoria académica.

 

La escuela tiene una doble misión: instruir y socializar. Habitualmente nos referimos solo a la primera; pero en estos momentos la figura del docente como referencia y la labor de socialización con otros alumnos cobran un valor especial.

 

Todas las miradas están puestas ahora en septiembre, el inicio de curso escolar después de tres meses sin clases presenciales y un largo periodo de vacaciones de verano. En total, casi seis meses lejos físicamente de su escuela.

 

Ante el reto de planificar la vuelta a las clases, las propuestas del Ministerio de Educación y Formación Profesional han ido llegando de forma improvisada a través de los medios de comunicación: hemos pasado de escuchar a la ministra que en septiembre volvería a las aulas solo el 50% del alumnado a pedir utilizar los patios para dar clase o asegurar que los colegios no cerrarán aunque haya rebrote.

 

Frente a este desconcierto, la Comunidad de Madrid tiene en su mano planificar diferentes escenarios para actuar con responsabilidad y criterios sanitarios -y no políticos- al inicio y durante todo el curso escolar 2020/21. Madrid debe ofrecer alternativas: la normalidad en el retorno a las aulas con medidas higiénicas, una educación mixta que combine la presencialidad con la educación online y la vuelta a la actividad a distancia ante un nuevo confinamiento. Esta planificación debe ser tan previsora como flexible, para adaptarla con rapidez a los escenarios sanitarios, y por supuesto debe combinarse con la confianza en la autonomía de los centros y en los equipos directivos.

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