Por Álvaro Muriel.

Presente en nuestro día a día y utilizado en todos los ámbitos comunicativos de nuestro país, el castellano es la lengua oficial de nuestro país. A pesar de dicha oficialidad, en repetidas ocasiones se ha puesto en entredicho su valor ignorando así todo su esplendor y potencialidad. Como bien establece el Atlas de la lengua española en el mundo, “el español está entre las lenguas más habladas del planeta, y en él se expresa uno de los conjuntos culturales más creativos y dinámicos del mundo”.

Dámaso Alonso, poeta de la generación del 27, en su ponencia de 1956 titulada Unidad en defensa del idioma, defendía que “la lucha por la “pureza” del idioma pudo ser el santo y seña del siglo XIX, pero hoy ya no puede ser nuestro principal objetivo: nuestra lucha tiene que ser impedir la fragmentación de la lengua común”. A pesar de la distancia temporal, estas palabras del poeta se pueden aplicar en la actualidad.

En la reciente aprobación de la Ley de Educación, la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE) o también conocida como “ley Celaá”, se establece la eliminación del español como lengua vehicular para la enseñanza. De esta forma, en dicha ley desaparece la referencia al castellano como lengua oficial del Estado, así como la de ser considerada lengua vehicular.

Tras la aprobación de esta reforma, se produjo una oleada de críticas ante tal decisión, ya que se consideraba que se resta valor a la lengua oficial de nuestro país. Ante esta situación, las propias cifras de hablantes y países en los que se habla el castellano, ponen en valor el potencial de esta lengua con la que se comunican millones de personas en el mundo. A la hora de analizar los rankings de idiomas del mundo según el número total de hablantes e idiomas del mundo según el número de hablantes nativos, el español se encuentra en ambos entre los cinco primeros.

Además de la infinidad de países en los que se habla el español, hay que destacar el gran uso que se hace del idioma en la aldea global más grande que existe, que no es otra que internet. El español es la tercera lengua más usada en internet y la segunda en dos de las redes sociales más grandes a nivel mundial: Twitter y Facebook. Este dominio en la red pone de manifiesto la gran importancia que adquiere nuestro idioma. Por ello, El español: una lengua viva, informe del 2020 y que el Instituto Cervantes publica de manera anual, establece que “se estima que, en 2020, más de 22 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera”.

Sin embargo, la importancia del español no solo radica en el mero aspecto comunicativo, sino también en las posibilidades de expansión y entablar negocios que este aporta. Según los datos del informe anteriormente citado, “en 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo, después de México. El 27,5% de la población estadounidense será de origen hispano”. Ya en la actualidad, este país cuenta con un vasto número de hispanohablantes, algo muy positivo para países como España. Esta manera de compartir idioma con una de las principales potencias económicas del mundo provoca que afloren los lazos comerciales que fomentan el desarrollo de nuestro país.

Esta variedad de razones pone de manifiesto la importancia que ostenta el castellano o español como lengua. Como bien defendió Camilo José Cela, en su discurso en la inauguración del II Congreso Internacional de la Lengua Española, “de la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia”. Por ello, las instituciones, como entes competentes, junto a la población en su uso diario, tienen que velar por la defensa de nuestra preciada lengua, ya que esta es uno de los mayores tesoros que un país puede poseer.

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