Por Álvaro Muriel. La lucha contra el cambio climático es una de las batallas mas acuciantes que se están dando en nuestros días, bien sea a través de diversidades actividades como el reciclaje, regulaciones para recudir la emisión de gases de efectos invernadero o mediante leyes nacionales. Sin embargo, además de estos métodos ya conocidos, destaca la nueva tendencia que está surgiendo que es la geoingeniería solar.
Este concepto se basa en manipular la cantidad de luz solar que llega a la Tierra, de forma que se refleje de vuelta una parte al espacio. De esta manera, se busca así luchar contra los efectos del calentamiento de la Tierra por el aumento de los gases de efecto invernadero. Sin embargo, frente a esta idea, surgen voces críticas que ponen en duda la calidad y la fiabilidad de esta medida. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) de la ONU, al hacer referencia a las medidas de la modificación de la radiación solar (MRS), establece que “aunque algunas medidas MRS pueden ser teóricamente efectivas para reducir los excesos de emisiones, comportan grandes incertidumbres y riesgos sustanciales”. Además, diversos expertos establecen que este procedimiento podría alterar las lluvias y dañar la capa de ozono.
En este punto, nos encontramos con SCoPEx, el experimento para tapar el sol. Este diseño, realizado por la Universidad de Harvard y cuyas siglas corresponden con “experimento de Perturbación de la estratosfera controlada”, se basa en un globo científico que se elevará 20 km en la atmósfera para lanzar hasta dos kilogramos de carbonato cálcico. El fin último de este invento es lo que se conoce como geoingeniería solar.
A pesar de todo este mecanismo que se puso en marcha para luchar contra un problema tan severo como es el del calentamiento global, la agencia espacial de Suecia canceló a comienzos de abril este lanzamiento. Esto estuvo motivado por la presión que recibieron por parte de científicos y grupos indígenas por los efectos adversos que provocaba.
Tras este parón, la gran incógnita que sobrevuela el proyecto es saber si se podrá llevar a cabo en el futuro. David Keith, uno de los físicos de Harvard involucrados en el proyecto, defiende que “por ahora no sabemos si el vuelo podría trasladarse a EEUU, pero se están considerando esas y otras opciones. Además, añade que “probablemente se pospondrá el lanzamiento de la plataforma hasta 2022”.
Ante esta tesitura en la lucha contra el cambio climático, donde se busca la salvaguarda del planeta, hay que encontrar un equilibrio y una opción viable para luchar contra este fenómeno medioambiental.

Comparte esto: